No puedo decir adiós. Claves para soltar


En la vida hay cosas que son tremendamente difícil, una de ellas es decir adiós, nos aferramos física y emocionalmente a personas, lugares o cosas que en algún momento nos brindaron satisfacción.

Lo que pasó en el pasado, debe de quedarse allí, no es saludable vivir con tantos recuerdos y cosas que no nos dejan vivir el momento presente, ¿cuantas oportunidades has perdido por culpa de ese recuerdo, de esa sensación de falsa seguridad? ¿Cuánto no has perdido por la frase "más vale malo conocido que bueno por conocer"?

Como dice Paulo Coelho: "No podemos se niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con persona que no quieren estar vinculados con nosotros".
Y aun así seguimos guardando objetos que no valen para nada...

Hay que desprenderse de aprendizajes viejos que ya no nos sirven, si queremos aprender y evolucionar.

Cuando aprendes a decir adiós, ejerces tu derecho de quedarte con lo que quieres o con quien quieres.
Ahora bien, ¿Cuáles son las resistencias que tienes para no soltar lo que ya no vale en tu vida?
¿Dónde tienes más inservibles?, Quizás cuando contestes a estas preguntas, salgan a la luz la raíces de los apegos y lo miedos a soltarlos.

¿Cuáles son los apegos a los que te aferras y que te impiden ver toda la fuerza que tienes para dejar atrás lo que no sirve?

Te propongo 2 ejercicios para que los intentes:

1. Busca piedras del tamaño de una vela pequeña (de las que se ponen en los quemadores de esencias)
y un rotulador negro que sea bueno para escribir en las piedras, ahora, escribe en cada piedras los apegos que sientes que tienes (personas, relaciones, situaciones, hábitos, objetos, etc.), coge todas las piedras y ponlas en tus bolsillos, o en el bolso, donde puedas llevarlas encima todo el día, PERO TODO EL DÍA, hagas lo que hagas, cuando empiece a molestarte el peso, para en algún lugar y siéntate, coge las piedras y piensa de cual podrías desacerté, elige las que quieras y antes de tirarlas hazte estas preguntas:
¿Cuánto tiempo llevo cargándola realmente en mi vida?
¿Qué es lo que me detendría para dejarla aquí?
¿Que gano si la dejo?

2. Vamos a jugar a un juego, coge una cartulina y haz fichas pequeñas, con el tamaño de unas cartas de juego, en cada carta vas a escribir una pregunta:
¿A que me he venido resistiendo hasta el momento?
¿Qué hago con esa resistencia?
¿Qué beneficios voy a tener si la dejo?
¿Cómo me veré si la dejo?
¿Qué impacto tiene en mi vida y en la de quien me rodea?
¿Qué es lo peor que me puede ocurrir?
¿A que le temo?
¿Qué me hace falta para tomar la decisión?
¿Esto importada dentro de  años?
¿Qué quiero en mi vida en este momento?
 Cuando ya las tienes, colócalas todas boca abajo, de forma que no las puedas leer, ahora piensa en el apego que no puedes dejar, levantas la primera carta y contesta a la pregunta, y así con todas, tienes que contestarlas todas, el juego acaba cuando ya tienes las respuestas suficientes para tomas la decisión. Al hacer esto como un juego el cuerpo pierde esa tensión y frustración por no saber qué hacer, y tiene la emoción de la sorpresa por ver que pregunta saldrá la siguiente, esto ayuda a tu cerebro a buscar nuevos caminos.


Todo el mundo tenemos apegos a los que nos negamos a renunciar, lo malo que es eso tampoco te deja avanzar y nos hacen perder oportunidades que nos llegan continuamente. Aprende el desapego.

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